Cuando el mundo te dice que no puedes, demuéstrales lo contrario


Crecí en una familia de mujeres, aún así una familia muy machista. Se preguntarán, ¿Pero si la mayoría eran mujeres cómo podían ser machistas? Es obvio, las mujeres a veces podemos ser las más machistas.

Me críe con una abuela que me decía que no podía jugar fútbol porque yo no podía ser machona. Hasta los 8 años solo usé vestidos para todo evento familiar, yo veía a mis primas con jeans y preguntaba por qué yo no podía vestirme igual, pero me decían que los pantalones eran para los hombres y que me veía bien mujercita con vestido.

“Mujercita” cómo odio esa palabra. Quiero arrancarme todo el pelo cada vez que alguien me dice algo como: “Ella es bien mujercita, cómo le atiende al marido y al hijo”, “Qué bien tienes arreglada tu casa, qué mujercita que eres”.

Soy mujer. Si tengo arreglada mi casa es porque no me gusta verla desastrosa; y si quiero atender a mi esposo y a mi hijo es porque los quiero, y ninguna de estas cosas me hacen ser más ni menos mujer. Así como tampoco le hace ver menos hombre a mi esposo el querer ayudar en la casa, arreglar, cocinar, etc.

Mi mamá y mi abuela me decían que tenía que ir a la universidad y estudiar, yo creía que eso era increíble porque son mujeres que no fueron a una universidad, pero querían que superara esos límites y salga adelante. Pero esta idea de superación se contrastaba con la idea, de mi abuela, de que me tenía que casar con un príncipe, alguien que me mantenga y que mi título sólo me sirva por si acaso.

¿Cómo crecí con todas estas ideas, estereotipos y prejuicios? Pues a decir verdad, tengo que decirles que tuve más de 100 peleas con mi familia. Decidí, desde adolescente, que yo iba a ser quien yo quiera. Estudié periodismo porque me gusta escribir, mas no porque me decían que el periodismo es lindo porque las mujeres se ven bien en la televisión.

A pesar de tantas discusiones y peleas, creo que la forma de ver el mundo que tienen en mi familia es válida, fueron criadas de otra forma. No comparto sus ideas, sin embargo, ya no las juzgo. Porque el mayor problema que tenemos algunas mujeres es el de juzgarnos, cuando en realidad lo que deberíamos hacer es apoyarnos.

Muchos hombres siguen pensando en que nosotras no somos capaces de hacer miles de cosas, cuando en realidad podemos hacerlo todo y somos nosotras mismas las que debemos dejar de ponernos esos límites. Apoyémonos entre nosotras, eduquemos a nuestros hijos, empoderémonos, tomemos las riendas de este mundo y dejemos de juzgarnos; hagamos saber a todas esas personas que piensan que las mujeres somos menos, que juntas somos más. Solo así podremos realmente cambiar esa perspectiva tan machista de la vida.

Sin más me despido. Que todas tengan un hermoso día de la mujer, y que este día sirva para que sigamos emprendiendo, siendo felices, sigamos amando y siendo la mejor versión de nosotras.

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